domingo, 11 de octubre de 2020

“Sembrando tulipanes ando yo”



 “Sembrando tulipanes ando yo”

Los árboles que me han dado sombra
y que hoy visten sus trajes de otoño,
otros han sido, quienes los que los han sembrado;
las flores con las que admirando su belleza
he quedado deslumbrado y extasiado,
otros las han cultivado.

Por eso voy sembrando tulipanes,
con la esperanza de una nueva primavera;
los siembro con el mismo amor,
con que ellos florecen después de atravesar 
un frió invierno.

Ojalá no vengan las ardillas a comerse
los bulbos, aunque también es bello,
verlos floreces, en lugares inesperados,
como en el tronco de un árbol;
ojalá el invierno no sea tan frío y prolongado,
que acabe matando la semilla.

Solo Dios sabe con cuanta alegría,
mis manos se han sumergido en la tierra,
la cual será su madriguera;
hay tanta ilusión en mi corazón,
por verlos salir de sus trincheras,
como cadetes que poco a poco se revisten,
con el uniforme de gala.

Ojalá haya una nueva primavera para mi
y pueda verlos floreces,
llenar mis ojos con sus colores,
poder tocarlos y sentir esa alegría 
con que ellos celebran la primavera.
Oxwell L’bu copyrights 2020
#tulipanes

martes, 6 de octubre de 2020

Sembrando tulipanes





 El otoño está aquí y es Justo el momento,

para poner las manos en la tierra
y sembrar los tulipanes.

Siempre lo hago en la víspera del día
de la Virgen del Rosario, día en que
cumple años, esa mujer con alma
de tulipán, mi madre.

Se que aquella fue su última primavera
y no pudo verlos florecer, porque 
ella se despedía de esta vida,
para volver a la casa del padre.

Hoy quizás no los siembro,
con la misma alegría de cuando sabía,
que ella los miraría...
Pero si con más amor, porque la evocan.

Quizás es raro en un hombre,
tener esa fascinación que tengo yo,
por los tulipanes, los siembro,
los cuidó, les hablo, les canto
y les he escrito poemas,
ojalá algún día les escriba
una canción.
#Tulipanes

domingo, 30 de agosto de 2020

Yo le enviaban un tulipán...

Si, yo le mandaba una flor al amanecer
y al anochecer con un verso,
que era un suspiró de añoranza,
con la flor de la esperanza,
la que anuncia la primavera.

Si, yo le enviaba un precioso tulipán,
con la forma de sus labios,
con el aroma de sus besos...
Yo le enviaba un tulipán para que
despertará en ella esa ansia de 
volvernos a besar.

viernes, 5 de junio de 2020

Ella lo contemplaba...


“El tulipán en el árbol”



“El tulipán en el árbol”
Ella lo contemplo desde su guarida, se enamoro... Lo vio sobrevivir el frío invierno y poco a poco asomarse en su trinchera, hasta aquel día en que llegó la primavera.

Lo vio florecer, se sintió estremecer ante su belleza. Todos los días salía a contemplarlo, mientras las demás ardillas, se preguntaban, qué tanto miraba, hacia aquel jardín, donde solo habían flores, sin sospechar que ella precisamente era lo que miraba.

Lo vio florecer en su esplendor y en ella creció el amor, pero poco a poco el tulipán empezó a menguar; cuando le daba el sol, abría de par en par sus pétalos y dejaba ver su corazón, aquello a ella le despertaba la ilusión, de que quizás el tulipán sintiera cómo ella. Pero poco a poco sus pétalos no volvieron a cerrarse y empezaron a marchitarse. El hombre que los cultivaba, tomaba aquellos pétalos y los atesoraba entre las páginas de sus libros.

Y llego el día, en que del tulipán solo quedó el recuerdo y la ardilla lloró su ausencia, pero pensó que debía de haber una forma de devolverlo a la vida, así fue que una noche, cuando se escuchaban los violines de los grillos, dándole un recital a la luna, decidió desenterrar el bulbo, para guardarlo y cuidarlo en su guarida. Como pudo le traía poco a poco tierra para que no muriera y no le permitía a ninguna otra ardilla entrar, por temor a que su semilla se pudieran comer.

Pasó el verano, vino el otoño y ella lo mimaba, luego vino el gélido invierno, que terminó por desnudar el árbol donde vivía y así pasaron los días y la primavera nuevamente llegó, el tulipán poco a poco, como un verdadero milagro, empezó a asomar su casco verde, desde el tronco de aquel árbol, la ardilla lo miraba y se emocionaba, su tulipán nuevamente florecería y esta vez lo haría, desde su madriguera y sería como el atalaya de la primavera.
Oxwell L’bu copyrights 2020
#tulipanes